Qué ver en Albarracín, Teruel

Este precioso pueblo de Albarracín está en la provincia de Teruel. Todo el pueblo se considera Monumento Nacional y está esperando a ser declarado como Patrimonio de la Humanidad. Y es que es un pueblo con mucha historia y que conserva en buen estado muchos monumentos.

Además conserva una imagen homogénea teniendo todas sus casas un recubrimiento de yeso rosado.

Pero una imagen vale más que mil palabras

Albarracín

Precioso ¿verdad? Casi parece sacado de alguna película. Y es que hablando de películas, Albarracín y su entorno ha parecido en varias!! Como la española «Valentina» de 1982. Pero la que más revuelo causó en el pueblo fue la película americana de  «The Promise» de Christian Bale (2016). No todos los días tienes la oportunidad de ver a un ganador de Óscar paseando por las calles de tu pueblo.

La época histórica más importante es la Edad Media (V-XV). En el siglo XI, Albarracín consiguió ser una Taifa independiente (pequeño reino surgido tras la disolución del Califato de Córdoba). Posteriormente pasó a manos de una familia cristiana, los Azagra, manteniendo su propia soberanía y derechos hasta que tuvo que cederlos en 1285 y pasó a formar parte de la Corona de Aragón.

De esta época podemos ver hoy en día el Castillo y la Torre del Andador.

Su enclave también fue importante durante la Guerra Civil Española. Aquí tuvo lugar una ofensiva republicana en 1937 en la que se apoderaron de todo menos la catedral y ayuntamiento. A los pocos días, los republicanos eran expulsados.

¿Qué ver en Albarracín?

Para esta escapada cogimos un par de visitas guiadas con la Fundación Santa María de Albarracín porque con el coste de la visita ayudan a restaurar la ciudad y a organizar actividades culturales-formativas.

Cogimos estas visitas:

  • Paseo por la ciudad más visita a la Catedral: a las 10:30 de la mañana con un coste de 5 euros. Duración de hora y media.
  • Visita al Castillo: a la 1 de la tarde con un coste de 3 euros. Duración de 45 minutos.

Ambas visitas nos encantaron. Gracias a ellas conocimos más la historia que si hubiésemos ido por nuestra cuenta.

Catedral del Salvador

Albarracín

Su construcción se inició a mitad del siglo XVI sobre un templo románico del siglo XII. Esta Catedral ha ido creciendo en tamaño a lo largo de los años. Pero no era una tarea fácil ya que al estar en medio de la población no tenía mucho margen de ampliación.

En el siglo XVIII fue redecorada y es lo que hoy vemos en el interior. Pero no siempre estuvieron visibles sus pinturas tan coloridas, se había cubierto el techo con un yeso gris. Cuando miras los dibujos ves que algunos no están completos y es que allí donde no se pudo restaurar se prefirió no «inventar» y se dejó pintado con un tono neutro acorde con la pintura que lo envuelve.

Gracias a las últimas restauraciones, se han encontrado pinturas muy bien conservadas de la época medieval como la pintura mural de la Capilla del Bautismo que representa el Descendimiento. Un dato curioso es que la imagen está picada y es porque cuando la cubrieron de yeso, necesitaban picar la pared para que el yeso no cayera. Esta pintura no la tuvieron casi que restaurar, se conservó la pintura en muy buen estado.

Albarracín

Pero no sólo la pintura llama la atención. También sus retablos. El de San Pedro está hecho en madera de pino por Cosme Damián Bas. Cada escena es un único trozo de madera, de ahí que se vean los nudos de la madera (los puntitos negros que se ven). Tiene muchísimo detalle y no se pintó por ese mismo motivo, no hacía falta.

Albarracín

Otro retablo impresionante es el de la Capilla de la Virgen del Pilar. De estilo barroco y con pan de oro.

Y una última curiosidad. Su claustro no es el típico que nos viene a la mente con el jardín en medio y lleno de luz. Este claustro está cerrado para propiciar la intimidad y silencio en el rezo.

Albarracín

Alcázar – Castillo

Albarracín

Es un castillo construido en el siglo X y que fue hogar de los Banu Razin. En su interior se pueden ver restos de una antigua «Hammam» (Baños calientes) y varias casas-palacio en la parte baja del castillo que eran de familias importantes. Estos palacetes tenían su patio central para recoger el agua de la lluvia.

Con el tiempo el castillo fue abandonado y estuvo en la posesión de un particular que lo tenía descuidado. De hecho en la visita puedes ver una foto de cómo todas las ruinas estaban prácticamente cubiertas por tierra y pastos para las ovejas. Gracias a las labores de la Fundación Santa María, se pudo recuperar.

La visita empieza junto al Museo donde se expone todo lo que se ha recuperado en las excavaciones arqueológicas. Accedes al castillo y paseas por toda su muralla. Ves los meandros del Río Guadalaviar. Las vistas del pueblo y las murallas.

Albarracín

Vale mucho la pena!!

Casas

Albarracín

Todas las casas han de mantener el mismo estilo para conservar la unidad e historia y así poder ser Patrimonio de la Humanidad. Se recubren con un yeso de tonos rosados porque lo sacan de la tierra de los alrededores que es rojiza por su alto contenido en hierro.

Pero hay una casa en el pueblo de color azul, la de los Navarro de Arzuriaga. ¿Por qué? Las familias ricas tenían varias maneras de demostrar su estatus:

  • Tamaño de la casa.
  • Uso de las rejas en las ventanas con decoración.
  • Uso de la madera en los aleros del edificio.
  • Y pintando la fachada de color diferente al resto para llamar la atención rápidamente.

Pasear por sus calles es muy bonito.

Un par de apuntes curiosos. El primero es que muchas casas tienen una torre-lucernario, que son torres con grandes ventanales para que entre la luz pero que están cerradas por ventanas para protegerse del frío invierno. El segundo es que si ves el perfil de las fachadas de las casas, verás que es inclinado de manera que la parte superior de las casas es más amplia. Era una manera de ampliar los m2 de las casas sin impedir el paso de los caballos por las estrechas calles.

¿Dónde dormir en Albarracín?

Por precio nos habría gustado ir a Los Palacios porque vimos que tenían una terraza muy chula con vistas del pueblo, pero estaba lleno. Con lo que fuimos al Hotel de Albarracín.

Está en el centro del pueblo pero la única pega es que no tiene parking cerca. En realidad en ningún sitio del centro se puede aparcar con lo que casi todos los hoteles tienen este problema. Por suerte, pudimos aparcar en el parking que está a 300 metros del hotel. Lo malo … subir una cuesta empedrada con las maletas. Eso a mi mami le costó un poco más. Y es que con las mascarillas y el calor … todo cuesta un poquito más. Cuando entramos al hotel, supimos que podríamos habernos acercado con el coche, pero saliendo en menos de 15 minutos o te ponen multa. Esto lo hicimos al salir del hotel.

Estuvimos en la 4 planta donde no llega el ascensor, pero sólo había que subir 4 escaleras y las vistas que teníamos de la Muralla valían la pena.

¿Dónde comer en Albarracín?

Albarracín

Un consejo importante. Al ser un pueblo tan visitado hay que reservar con antelación el restaurante o te pasará como a nosotras. Era un viernes de Agosto y a pesar del Covid había bastante turismo. Con lo que los restaurantes del centro estaban ya todos llenos. Por suerte, encontramos mesa en el Peñón Bar. Es un sitio pequeñito, tenían 4-5 mesas pero comimos muy bien. Tenían menú del medio día y la comida era casera y muy rica. La atención también nos gustó mucho.

La noche anterior cenamos en La Despensa, un pequeño bar de tapas muy agradable. Con la bebida te ofrecen unas ricas olivas negras de Aragón. Y entre las cosas que pedimos uno era un plato de quesos de la zona, brutales!!! Tanto que terminamos comprando un queso de oveja de Albarracín al día siguiente.

El viernes para desayunar, porque no cogimos el desayuno en el Hotel, nos fuimos al Casino. Un rico desayuno con bonitas vistas del pueblo.

Finalmente, mencionar el Bar Aben Razin, justo en la Plaza Mayor, donde nos tomamos una cerveza antes de la visita al Castillo. Había que reponer fuerzas. Aquí nos pudimos poner en una mesa fuera y disfrutar un ratito de la plaza y su vida.


Ver las Pinturas Rupestres de Pinares de Rodeno, Albarracín.

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