Hanami: florecer del cerezo en Japón

Desde que vi la película «The Last Samurai«, hace ahora ya más de 10 años, me quedé con las ganas de ir a Japón para ver los cerezos florecer.
A lo largo de la película se hace varias referencias a los cerezos. Pero la escena final fue la que me dejó impactada: cuando Katsumoto quiere morir luchando por defender las costumbres milenarias de Japón, un cerezo en flor va dejando caer los pétalos de sus flores y él dice:

Perfect… They are all… perfect…

La flor del cerezo fue el emblema de los Samurai, quienes querían morir luchando antes que envejecer. Querían irse en su pleno apogeo, sin marchitarse como no se marchita la flor del cerezo que cae del árbol empujada por el viento.

Tras cada flor hay una filosofía, una belleza que llenan el alma. Y tenía muchas ganas de vivirlo. Por lo que os podéis imaginar la doble ilusión que me hizo poder ir a Japón a finales de marzo, que es cuando empieza el Hanami, la celebración de ver las flores del cerezo, las sakura, florecer.

¿Dónde ver el Hanami en Japón?

Busqué varios sitios a los que ir dónde había visto imágenes preciosas de cerezos. Hay muchísimos pero no teníamos demasiados días y queríamos aprovechar para visitar más lugares. Así que para ver los cerezos visitamos El Castillo de Himeji y el parque Ueno de Tokyo.

Castillo de Himeji

Es patrimonio de la Humanidad y uno de los 3 famosos castillos de Japón. Está en la colina Himeyama donde se celebra la contemplación del cerezo en los preciosos jardines que rodean el castillo. Para situarnos un poco, queda al suroeste de Kyoto, en la prefectura de Hyōgo, casi tocando el Mar de Harima-nada. Cuando llegamos, había dos o tres cerezos que habían florecido pero la mayoría estaban a punto. Sólo ver uno, ya era algo mágico, verlos todos en flor ha de ser espectacular. Aquí os dejo algunas fotos del cerezo en Himeji. La última imagen es en el jardín japonés Kokoen, que está cerca del Castillo.

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Parque Ueno, Tokyo

Este parque lo visitamos el último día del viaje. Fue un cierre increíble. Ver a miles de personas haciendo fotos como locos a los cerezos, haciendo picnic bajo los árboles, disfrutando de la fiesta que trae consigo la primavera. De noche también ha de ser muy bonito porque hay miles de farolillos colgados para iluminarlos de noche. Disfruté mucho del paseo, en el que fuimos recogiendo flores ya caídas para escribir mi nombre en el suelo.

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Pero en cada ciudad o parque que visitamos siempre había algún cerezo suelto que admirar por lo que siempre nos acompañaron en el viaje. Y no sólo cerezos o almendros, las flores estaban preciosísimas: magnolias, camelias, etc.

Una anécdota divertida es que los primeros días me costaba diferenciar los cerezos de los almendros, los cuales habían florecido hacía unas semanas. Tuve que buscar en google cómo diferenciarlos para saber si realmente estaba viendo o no florecer un cerezo jejejejeje. Y es que es normal esta confusión, pues son muy parecidos al pertenecer ambos a la familia de las rosáceas. Incluso en la televisión japonesa, cuyo foco era el 70% al cerezo, iban explicando cómo ver esas diferencias.

¿Cómo diferenciar la flor de almendro de la de cerezo?

Para diferenciarlas hay que fijarse cómo están agrupadas.
La flor del almendro nace directamente de la rama y agrupadas en parejas.

Almendro en flor, Kawaguchiko, Japón

La flor del cerezo, no nace de la rama sino que le une a la rama un pedúnculo y se agrupan muchas a la vez.

Flor cerezo, Hanami, Japón

Espero que os haya gustado este post, tanto como a mí ir a verlo. Si podéis os animo a vivir esta experiencia. Y a veces no hace falta ir tan lejos. Aquí en España también se puede ver en varios sitios como el Valle de Jerte en Cáceres o en Quinta de los Molinos en Madrid.


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