Visita guiada a la Estación de Canfranc

Al haber vivido en Zaragoza muchos años siempre había oído hablar de la Estación de Canfranc en el Pirineo Aragonés. Sólo sabía que estaba abandonada y que nunca nos habíamos acercado. Pero desde el año 2013, año en que el Gobierno de Aragón lo adquiere, empieza la proyección de su rehabilitación y la construcción de una nueva estación que se puso en marcha en 2021 comunicando Zaragoza con Canfranc, una línea de media distancia conocida como el «Canfranero». La antigua estación fue restaurada y convertida en un Hotel de lujo!

Así que en nuestra escapada por los Pirineos Aragoneses tenía que visitar este lugar tan importante en nuestra historia. Porque no sólo conocerás la historia del ferrocarril y la importancia del intercambio de mercancías entre España y Francia, sino que también hay historias de espías y guerras que no te dejarán indiferente.

Breve historia de la Estación de Canfranc

Pilares metálicos del exterior de la Estación de Canfranc

La estación nace con la idea de unir Francia y Espacia pero no se sabía bien por dónde hacerlo. Los franceses no querían asumir el coste y finalmente, Canfranc resultó ser un lugar con muchas oportunidades. Se trataba de un pequeño valle y estrecho que permitía un control seguro de pasajeros.

Para poder unir los dos países hizo falta crear un túnel que cruzara los Pirineos, el Túnel de Somport, que se finalizó en 1915. Después vino la construcción de la estación que duró desde 1913 hasta 1928 cuando fue inaugurada con la presencia del rey Alfonso XIII y el presidente de la República Francesa Pierre-Paul-Henri-Gaston Doumergue.

Al tratarse de un lugar de paso internacional, la estación contaba con un lugar para cambiar la moneda, aduanas de ambos países, policía de ambos países, correos, un puesto de Hacienda, una enfermería, un restaurante y un pequeño hotel.

Por aquel entonces en España todavía íbamos con trenes de vapor que iban por vías de ancho ibérico (1668 milímetros) mientras que en Francia los trenes ya estaban electrificados y utilizaban la medida internacional para las vías (1435 milímetros). Toda esta estructura requería muchos empleados con lo que para ellos se construyeron viviendas, tiendas, escuela,… en lo que se conocía como Poblado de Los Arañones.

Al tratarse de un punto clave de paso, durante la Guerra Civil Española fue ocupada por los franquistas quienes cerraron el túnel para impedir que nadie pudiera huir a Francia. Pero cuando llegó la Segunda Guerra Mundial, tuvo que reabrirse en 1939 con la llegadas de los soldados alemanes a Francia.

Durante este periodo la estación servía de punto de intercambio de wolframio, que loa alemanes necesitaban para sus blindajes y artillerías, por oro que llegaba a España desde Suiza. Un oro que mucha gente ha buscado aquí tras acabar la guerra y que en principio nadie ha encontrado.

Entre 1945 y 1949 hubo conflictos entre España y Francia por esta estación. Y finalmente en 1970 finalizó el tráfico internacional tras un accidente ferroviario en un tren de mercancías francés, llevando poco a poco a esta estación a la decadencia.

Fue rescatada por el Gobierno de Aragón en 2013 y ahora es un lugar donde descansar, hacer senderismo, moverse por Aragón en tren y conocer una parte de nuestra historia.

Tienen un proyecto de restauración de las antiguas vías y esperan que Francia haga su parte al otro lado para volver a darle vida completa a este lugar.

¿Qué verás en esta visita guiada a la Estación de Canfranc?

La visita la realizamos a través de la Fundación Sargantana Social que inicia los tours en el puente que cruza el río Aragón y que te lleva directo a la antigua Estación de Canfranc. Pero también hay visitas a través de la Oficina de Turismo de Canfranc.

La antigua estación, es un precioso edificio alargado cuya arquitectura exterior tiene aires parisinos gracias a sus pilares metálicos que te recuerdan un poco a la Torre Eiffel. Tiene unos 241 metros de longitud lo que le permite albergar unas 75 puertas por cada lado. Ambas fachadas son simétricas ya que en un lado llegaban los trenes españoles y por otro los franceses.

Toda la visita es exterior pero pudimos entrar al vagón restaurado de la Cruz Roja.

Vagón de la Cruz Roja

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Los vagones que vemos restaurados durante la visita son gracias a los trabajos de jóvenes voluntarios que dedican unas semanas de verano a este trabajo organizado por el Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ) en colaboración con la Fundación Sargantana Social. Aunque los responsables son el Ayuntamiento de Canfranc y la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías.

Tuvimos suerte de poder entrar en el vagón ya que durante el verano, si vas a las visitas posteriores a las 10 no suelen entrar por el calor que hace dentro!

Seguimos el paseo por los edificios exteriores y el Jardín Ferroviario.

Jardín Ferroviario

Vista de la Estación desde el Jardín Ferroviario

Es un espacio renovado donde podemos ver diferentes elementos rescatados de la antigua estación como por ejemplo una antigua grúa con engranajes que se empleaba para mover la carga, antigua torres de agua para los trenes de vapor o un reloj solar hecho con un antiguo cambio de aguja.

Aquí nos explicó las historias de Albert Le Lay, un francés que fue jefe de aduanas de la estación. Este puesto le permitió ayudar a muchos judíos a cruzar la frontera para huir de Francia y montar una red de espionaje para pasar información a los aliados. Entre los espías estaba Lola Pardo, una joven de 17 años conocida como la costurera de Canfranc, y su hermana Pilar, que llevaban todo tipo de documentos de Canfranc a Zaragoza, donde los recogía un cura aliado.

Después de ver la nueva estación que está en funcionamiento, nos contó la historia del Edificio de Correos.

Antiguo Edificio de Correos

Antiguo edificio de Correos, Canfranc

También llamado Pabellón Postal, fue el centro logístico de las cartas y paquetes que se enviaban entre España y Francia.

La guía nos contó que cuando estaba abandonado se descubrió que había gente que se colaba en su interior en busca de información sobre el oro de Canfranc. Si les pillaban, decían que iban buscando sellos para sus colecciones. Por ello está vallado todo alrededor, para evitar que la gente se cuele dentro.

Llama la atención que el edificio no tiene techo y nos explicó que se hizo para que la lluvia destruyera los papeles que pudieran quedar en el interior del pabellón.

Finalmente entramos en el interior del vestíbulo de la antigua estación.

Vestíbulo de la antigua Estación

Lado Español del Vestíbulo de la Estación de Canfranc

Es el único espacio donde los turistas que no nos hospedamos en el hotel, podemos entrar. En un lado se encuentra el escudo francés y al otro el español. Ambos países tenían aquí las taquillas de venta de billetes. En el suelo aún se conservan baldosas de la época y unas escaleras de mármol en el centro que son las que daban acceso a las vías, por un lado al tren francés y por el otro al tren español.

Aquí terminó esta visita tan interesante y como me quedé con ganas de más le pregunté a la guía si había algún libro que hablara de Canfranc. Me recomendó el documental de «El Rey de Canfranc» y los libros de la autora Rosario Raro: Volver a Canfranc y El cielo sobre Canfranc.

Al acabar me acerqué un momento al antiguo túnel de Somport que hoy en día está cerrado ya que en su interior se encuentra el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (LSC) donde entre otras cosas se investiga la materia oscura.

Antiguo Túnel de Somport

Un dato curioso de este túnel es que se trabajó a la vez por el lado francés y el español a pico y pala, hasta que se encontraron en medio! Así que no es de extrañar que tardasen unos 20 años en construirlo. Tiene una longitud de casi 8 kilómetros (5 en España y 3 en Francia)

Como se ve en la imagen, falta el escudo de España. Primero había el de Alfonso XIII que Franco cambió por uno suyo. Tras la dictadura y con el paso del tiempo, el escudo franquista fue retirado.

Información Básica de la visita a la Estación de Canfranc

La Fundación Sargantana Social ofrece estas visitas al edificio principal y alrededores, pero también tienen visitas teatralizadas y otra más enfocada al aspecto ferroviario del lugar.

Nosotros elegimos la visita más histórica que nos encantó.

  • Precio: 
    • Adulto: 8 €
    • Niños de 3 a 10 años: 6 €
    • Gratuito para menores de 3 años.
  • Horario:
    • Los horarios cambian bastante según la estación. En invierno se reducen bastante pero en primavera y veranos tienen hasta 4 visitas los fines de semana. Es mejor consultar los horarios en su página web.
  • Duración de la visita: Según la página web la duración de la visita es de poco más de una hora, pero nosotros estuvimos casi casi 2 horas y vale mucho la pena.

Consejos para visitar la Estación de Canfranc

  • Si vas en temporada alta, intenta comprar tu entrada online con tiempo. Cada grupo son unas 25 personas máximo y se llena enseguida!
  • Para la visita puedes elegir entre la que ofrece la Oficina de Turismo de Canfranc o la de la Fundación Sargantana Social. Ambas se puede reservar online y la diferencia de precio entre ellas es pequeña.
  • Ves con calzado cómodo porque estás de pie todo el tiempo que dura la visita.
  • Llévate agua si vas en verano! La necesitarás porque no hay muchas sombras.
  • Hay varios parkings en la zona, un total de 5 creo. Nosotros tuvimos suerte y casi aparcamos al lado del puente donde comenzaba la visita al ir con tiempo!

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